La recepción de un edificio u oficina es la primera imagen que un futuro cliente adquiere en su visita a estos inmuebles, por lo cual la forma en la que luce juega un importante papel en esa primera impresión que puede tanto vender una sensación de comfort, confianza, seriedad, asi como crear desconfianza, malestar, o ganas de salir corriendo.
No hace tantos años, los bancos tomaban al pie de la letra esta premisa y no escatimaban en gastos para construir grandes edificios, con anchas columnas y suntuosidad por doquier, con un mensaje de estabilidad que perspiraba por sus paredes de mármol.
¿Como no confiar tu dinero a alguien con un edificio con columnas tan majestuosas?
Con una base teórica principalmente anecdótica, y un fuerte arraigo en el continuismo, muchas empresas hoy en día siguen poniendo un desmedido énfasis en la imagen de su recepción, dedicando a ella presupuestos impensables y para nada acordes a su situación financiera real o a las verdaderas expectativas de recuperar esa supuesta inversión.
¿Es realmente necesario que la recepción de un edificio residencial de escaso tráfico cuente con sillones diseñados por Le corbusier de mas de 3000 USD la pieza?
¿Es indispensable que la recepción de la empresa que no es visitada mas que por mensajeros y cobradores disponga de 4 bancos Barcelona de Mies Van Der Rohe de 2000 USD cada uno?
Es innegable que uno casi nunca se equivoca al seleccionar esos clásicos del mobiliario, siempre y cuando esa selección sea producto de un análisis estético detallado y un manejo responsable del presupuesto.
Si esa selección es únicamente resultado de pereza del diseñador o una pura motivación económica para obtener mayores comisiones de su proveedor amigo al incluir estos items en un paquete cerrado impuesto al cliente en una negociación donde pasan desapercibidos por haber cosas aún mas costosas… O una combinación de ambos… Simplemente no es correcto.
Se puede hacer buen y original diseño a buen coste. Se puede hacer buen y original diseño con costos altos. Cualquier opción es buena si se llega a ella de forma profesional, con esfuerzo y creatividad, sin engaños.
Y si el cliente quiere una Barcelona, hay que dársela. Uno nunca se equivoca con una Barcelona.
¿Que opinas?
¿Se usa o se abusa de los clásicos?
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